Puedo decir que soy una afortunada pues he tenido la posibilidad de viajar por muchos países y conocer muchas culturas. Sin ir más lejos el año 2014 renuncié a mi trabajo y me fui a recorrer el mundo. Ha sido la mejor experiencia de mi vida y será tema para otro post ya que a lo que quiero referirme en éste es a algo que me llama mucho la atención y que me pasa cada vez que piso tierras extranjeras, sobre todo fuera de Latinoamérica.

Es una contante que cada vez que viajo fuera de Chile y me preguntan qué hago y yo respondo que soy periodista la gente me mira con cara de «wow» y me dicen «that´s so cool». Te miran con cara de admiración absoluta como si fueras astronauta o actriz de cine hollywoodense. Sin exagerar, al menos por un segundo, me hacen sentir una verdadera rockstar.

Y este hecho me llama mucho la atención porque en nuestro país el periodismo está, a mi juicio, subestimado y no sólo me refiero a un tema de sueldo ya que eso es relativo pues si bien hay periodistas que ganan muy mal también hay otros que ganan muy bien. A lo que me refiero es a un tema más bien reputacional. En Chile, los periodistas son todos «chantas», molestosos, no respetan la vida privada de nadie, etc…

En efecto, en Chile ser periodista no es bien valorado sino por el contrario. Y si bien mi siguiente comentario podrá parecer subjetivo siendo yo periodista, no creo equivocarme al decir que el rol de mis colegas es clave.

Informar, educar y entretener, esos fueron los tres objetivos del periodismo que aprendí hace muchos años en la Universidad y que nunca se me han olvidado. Y me parecen todos tan nobles con tanto sentido e importancia. Una vez más puedo estar siendo muy subjetiva, ¿pero alguien se imagina la vida sin estar bien informado de lo que pasa a su alrededor próximo y remoto, sin contar con información que le permita entender el mundo y su contexto, sin tener un puente de conexión entre la vida cotidiana y lo que pasa a miles de kilómetros en el otro lado del mundo, sin contar con alternativas o vías de escape del estrés cotidiano tal vez refugiándose en algún programa de televisión o en una revista? Pues bien, nada de eso sería posible si no hubiese personas que eligieron la carrera de periodismo.

De todas maneras y dentro de mi subjetividad, creo que soy objetiva pues me refiero a mis colegas que se han dedicado al área del reporteo y no a quienes hemos elegido el área de las comunicaciones. No voy a entrar en ese ámbito pues ahí sí que no podría ser objetiva.

Me consta lo duro que es el trabajo de reporteo en televisión, por ejemplo, para sacar al aire un estelar de 3 horas de duración. Para ello se trabaja una semana entera de sol a sol, sacrificio que se ve recompensado cuando sabes que sacarás alguna sonrisa al telespectador que viene llegando del trabajo cansado o que está compartiendo con su familia un momento entretenido.

Para qué decir el trabajo de mis colegas que trabajan en prensa ya sea en televisión, revistas, diarios, radios, portales de internet, etc. Existen trabajos sacrificados y aquel… Turnos varios fines de semana al mes, feriados y fiestas importantes (alguien tiene que cubrir la famosa misa del gallo y los fuegos artificiales ¿o no?), múltiples «plantones» esperando lograr la «cuña» que muchas veces no se logra porque el personaje no quiso dar entrevistas y pasó de largo o porque simplemente no llegó.

Entonces, cuando veo que en otros países sí valoran y admiran a los periodistas creo que es porque seguramente ellos entienden que el rol del periodista sí es clave para la sociedad. Y todos, sin excepción alguna, desde el reportero que cubre farándula en SQP hasta el Director general del Mercurio, merecen mi más absoluta admiración y respeto… Ellos son mis rockstars.

Francisca Riveros N.

Directora y Fundadora

Connecting Group